LA SANGRE COMO SÍMBOLO
¡Qué es esta novela, por Dios! Una historia corta y a la vez monumental sobre el vacío, la psicosis y la sangre como símbolo. Leer a Aixa de la Cruz ha sido lo más bello que me ocurrió en julio. El libro empieza, con un nacimiento, -empapado en sangre como todos- y a partir de ese contacto, la sangre se convierte en el hilo conductor de la vida de Violeta, una mujer con un vacío existencial tan gigantesco, que no lo llena ni un camión cisterna. Violeta lo intenta todo: el amor romántico, la amistad, el “alma gemela”, la sexualidad no normativa, pero el hoyo sigue allí, tragándosela desde adentro: “Todo el mundo quiere nombrar su agujero, lo que nunca se colma, para sentir que está lleno de algo”. Tras muchos tropiezos, nuestra vacía protagonista explora la espiritualidad, en un intento desesperado por confrontarse con su propia herida.
Es una historia profunda, conmovedora y en ocasiones graciosa, que nos revela la intensidad con que ama una generación que se debate entre la inseguridad y la ausencia de certeza. Es el primer libro que leo de esta autora pero definitivamente, se ganó mi corazón lector.

